Seguidores

Vistas de página en total

domingo, 4 de mayo de 2014

Nunca seras mejor que los demás si sigues pensando en que hay personas mejores que tú, en cambio, si haces las cosas simplemente pensando en superarte y eres feliz superándote a ti mismo, pues entonces ya no hay quien sea mejor que tú.

En ocasiones, nos aferramos tanto a un dolor, que se convierte en una herida latente que no cierra, y al concentrarnos en ésa herida abierta, no cerramos ése capítulo y no podemos ver lo que está adelante de nuestros ojos, por más maravilloso que sea.

Pesadilla es la palabra.

Hay semanas en que, como una bofetada, la realidad me hace ver que en realidad soy una jodida enferma, depresiva, paranoica, con ataques de ansiedad, me vuelvo vulnerable ante todo, una palabra o un gesto y de pronto llantos. De pronto todo es un error, asi este bien. De pronto estoy perdida, hay frio, de pronto me doy cuenta de cuan sola estare siempre. De cuan duro es respirar, y me pregunto como he sobrevivido hasta ahora. Siento que donde vaya la gente me mira con desaprobacion. De pronto todo es negativo. Hay dudas, dudas, arrepentimiento, ‘Si hubiera hecho lo otro, no habria pasado esto.. soy una idiota’. De pronto me doy cuenta de que tengo mucho, que no merezco nada. De pronto no puedo respirar, hay mareos, ojos que se hacen cielos de invierno, hay cansacio, faltan fuerzas para todo. Y tengo miedo, siempre miedo, pánico de cuanto tiempo más podre mirarme en los ojos de la gente que quiero, espero el momento en que noten que cualquiera en su sano juicio huiria de mí. Soy como un ave volando oceanos, cansada, cansada, buscando anidar por fin, anidar y morir en el calor de unos brazos. Cerrar los ojos y confiar en que no habra daño. Estoy cansada de volar sin rumbo, de que mi hombro este siempre vacio, quiero un lugar al que pertenecer. Quiero dormir profundamente algun dia, sin pesadillas, sin las cosas que veo y oigo cuando cierro los ojos. Sin estar segura de que alguien me observa en todo momento, alguien me sigue, hay pasos detras mio, las cosas se mueven sola, o despierto y no puedo moverme mientras alguien esta a mi lado. Debi ir a un psicologo antes„ no queria sentirme asi mas, y ahora no tengo tiempo mas que para deprimirme.
Y hay dias en que todo esto es pasado, pero esos dias en que soy la persona mas adorable, esos dias se acaban.. y comienza la pesadilla, que tambien tendra un fin. Solo debo esperar, y sobrevivire, siempre lo he hecho.

He llegado a un punto en el que estoy tan mal que no puedo más, me encierro llorando en mi cuarto mientras escribo cómo me siento para intentar alejar de mi cabeza las ganas que tengo de acabar con mi vida. Quiero ser valiente y enfrentarme a mis problemas pero ya no puedo hacerlo. En estos momentos me alegro de tener tanto miedo al dolor, porque si no lo tuviera, tal vez ya no estaría aquí.
Cuando era pequeña, jamás me imagine ser la clase de persona que soy ahora. Recuerdo que tomaba el apodo "gorda" de cariño, que cuando todos decían "¡Cuánto come!" hasta me sentía bien. Recuerdo que vomitaba una vez al año y era sólo por enfermedad. Recuerdo haber dicho alguna vez en mi vida "Come, no seas anoréxica" por molestar, sin saber que esa persona tal vez haya tenido problemas reales pero fingía ser normal. Recuerdo que al ver fotos de cortes decía "¿Cómo son capaces, no les duele hacérselo? Y quien me viera ahora, quien conociera mi verdadero yo, quien sepa cuanto remordimiento tengo al comer, quien sepa cuantos ataques de ansiedad no he podido controlar, quien cuente las veces que he vomitado, las veces que me he desesperado al no poder hacerlo, quien sienta las cicatrices de mis muñecas. Jamás, jamás se imaginaría que fui aquella niña.

Una chica con trastorno de pánico.



Ser fuerte día a día aunque tu cabeza este en contra de tí.